Cómo vivir con un egoísta

¿Tu pareja no piensa en nadie más que en sí mismo? ¿Tu amigo nunca tiene en cuenta tu opinión? ¡Basta! Siempre estás a tiempo para poner un freno, por tu bien y el de los demás.

Apenas se conocieron y tu pareja ya se mostraba atento, detallista y cariñoso. Estaba tan pendiente de vos, que hasta parecía haberse postergado a sí mismo. Pero, de repente…todo cambió: ya ni siquiera se acuerda de que hoy tienes que ir a esa entrevista de trabajo tan importante, o que el fin de semana quedaron en ir a cenar por su aniversario. No te pregunta por tus cosas, ni cómo te sientes. Sólo piensa en él, él y él.

“El egoísmo es la incapacidad de ceder algo de lo propio con el fin de incluir las necesidades del otro”, explica la psicoanalista Adriana Martínez, Coordinadora Asistencial de Fundación Buenos Aires.

Sucede que en una relación de pareja, cuando realmente existe el amor, cada uno vela por el bienestar del otro, pero cuando alguna de las partes impone solo sus intereses, impide que ambos satisfagan medianamente sus necesidades y expectativas, generando en su pareja muchas ocasiones para sentirse sólo y frustrado.

Del mismo modo sucede con la amistad. Esto no quiere decir que uno debe pasarse todo el día pendiente del otro y postergar sus necesidades, pero sí es fundamental lograr un equilibrio entre lo que “el otro” necesita, y lo que “yo” necesito. Para conseguirlo, es necesario entender que somos nosotros quienes decidimos entablar un vínculo con esa persona, y al hacerlo, nos comprometimos a recibir, y también a dar.

Tanto en el grupo de amigos, como en la oficina, entre los vecinos o en la familia, siempre puede aparecer un egoísta que nos obliga a replantearnos las situaciones. En casos extremos, “convivir con alguien así es como empujar un carrito chino: uno es el que va cómodamente y el otro tira y tira para adelante, cargando con todo el peso. Así se siente el que siempre debe tirar para que no se pierda el equilibrio. Y eso, tarde o temprano, agota, cansa, decepciona, frustra”, explica la Lic. Martínez.

Primero yo

Es una persona que no puede dar el brazo a torcer en nada. “A diferencia de lo que se cree, las personas egoístas sí suelen tener registro de lo que el otro quiere, pero no pueden dejar de dar preponderancia absoluta a lo que desean ellos. No quieren perder nada.”, asegura la especialista.

Además, en general, no se conmueven ante la frustración ajena sino que se satisfacen con la sensación de haber triunfado y eso les basta.

¿Qué debo hacer?

Lo primero es entender que nada se cambia de un día para otro, mucho menos un rasgo tan marcado como el egoísmo. Si quieres seguir apostando a esta pareja, a tu amistad o a un buen vínculo laboral, lo mejor es que tengas paciencia.

“Quien sufre la cercanía con estas personalidades no tiene mucho para hacer, más que remarcarle esas actitudes mezquinas cada vez que aparecen. Hablarle, señalarle que esas posturas son irreconciliables si quieren seguir viviendo juntos, siendo amigos o compañeros de oficina”, aconseja Martínez, y agrega: “Para el que porta el rasgo, depende de cuán interesado/a esté en cambiar. Y de cuánto llegue a comprender que si no se cede en pequeñas cosas, a la larga, se pierde en lo más grande”.

Nunca te olvides que una de las cosas más lindas de la vida es compartir con los demás, disfrutar en compañía de momentos felices y otros más complicados. Para lograrlo, todos debemos abrirnos a recibir y estar dispuestos a brindar cariño, contención o un hombro donde apoyarse. Lograr ese sutil equilibrio es el gran desafío.

CLAVES PARA IDENTIFICARLOS

La persona egoísta:

.Sólo ve lo que es importante para él o ella.

.Ningún otro punto de vista es tan importante como el propio.

.Hace planes para los dos, sin consultarte.

.Da algo cuando quiere recibir algo a cambio.

.Es imposible intercambiar ideas, porque siempre tiene la razón.

.No te pregunta por tus cosas ni por tus sentimientos.

.Cuando algo no le gusta o no quiere, dice “no”, sin explicar mucho más.

.No te escucha cuando le estás hablando, y después se ofende.

.Dice que “no soporta los reclamos”.

.Pasa más tiempo hablando de él o ella misma, que de cualquier otra cosa.

5 consejos

.Cuando muestre la hilacha, no te enojes ni grites. Deja al descubierto su actitud, con la mayor tranquilidad posible.

.No pretendas que admita que es egoísta. Es un juego que ya está perdido de entrada.

.Hazle sentir sutilmente lo que sientes cuando te deja de lado. No lo hagas como venganza, sino como ejercicio para que pueda sentir en su propia piel lo que a ti  te pasa cada vez que él o ella se pone en primer plano.

. Explícale que si bien quieres continuar con la relación–de pareja, con un amigo o un compañero de trabajo-, si esta actitud no cambia vas a preferir alejarte. Tu tolerancia tiene un límite.

.Si notas que sólo no puede cambiar, quizás la terapia lo ayude. Puede ser que una tercera opinión modifique sus ideas.

Fuente: Revista Psicología Positiva

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