Decir sí cuando es no…

Nos dicen siempre que no debemos ser egoístas, que debemos anteponer la felicidad común a la personal, que seamos tolerantes, comprensivos y demás. Todo eso no está nada mal, ya que es bueno pensar en alguien más que nosotros mismos. Pero solamente cuando también hemos pensado en nosotros mismos previamente, esto viene a tema, ante la constante de algunos que se ven ante la imposibilidad de “decir no” a todo el mundo, yo una de ellos, y sin embargo, me esfuerzo, me cuesta, y sé que está mal, pero nos ocurre a todos ¿no te ha pasado a ti? Un día nos vemos tratando de hacer felices a todos sin lograrlo con nadie, mucho menos con nosotros mismos, creo firmemente que hay que decir “no” cuando la ocasión lo requiere. Nadie se niega a un favor, pero he comprobado que tras un tiempo de acudir en ayuda de quien quiera que sea, puede ser la pareja, los hermanos, los amigos, los compañeros de trabajo, todos parecen asumir que la tarea suprema de tu vida es decir “sí, claro” “por supuesto” “cuenta conmigo” todo el tiempo y que no tienes en tu vida nada más que hacer que vivir para facilitarles la suya, egoístas son en mucho.

Lo sé. No estoy convenciéndoles de no ser solidarios con la familia y los amigos cuando necesitan, para eso estamos para ayudarnos mutuamente ¿notan que dije “mutuamente”? Es una calle de dos vías, y aunque nadie debería hacer algo a cambio de algo, también esperamos que acudan en nuestra ayuda cuando lo necesitamos, y aún si no los necesitamos, si tenemos tiempo de sobra, si queremos hacer esto o aquello, hay que poner límites, el orden es una forma de manejar nuestra vida y no somos “malos” por el hecho de decir “no quiero o no puedo”. Nadie es feliz en una situación en que no puedes negarte, porque te sientes manipulado, y ese sentimiento se traduce en muchas formas de ser que al final, acabarán dando al traste con la relación que sea que tengas con quienes te piden, te ruegan, te exigen

Hay que superar nuestros fallos paso a paso, hay que esforzarse mucho para dejar de ser tan condescendiente que nos tornamos amargados por sentirnos que se aprovechan de nosotros. Quizá no se aprovechan, quizá no tienen la culpa, me he convencido de que es mi culpa, por no saber decir “no”. Para nada es una mala palabra, tengo derecho a decirla cuando apetece, ¿cuántas veces te dijeron “no”? Seguro que muchas veces, igual lo superaste. Puedes apostarlo, nadie va a morir porque tú te niegues cuando realmente no quieres hacer algo. Es mejor ser directo y sincero que buscar excusas para evadir el temido “no”, te ahorras energía y te sientes más cómodo contigo mismo ¡Compruébalo!

 

 

Fuente: La mente es maravillosa

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s