La manipulación es otra clase de veneno

“Los manipuladores buscan persuadir a las personas para que traspasen sus límites. Con insinuaciones, manipulan las circunstancias para salirse con la suya. Seducen a otros para que lleven sus cargas. Utilizan mensajes cargados de culpa.”    (Cloud,H; Townsend)

En nuestra vida, ámbito laboral, social, familiar, es frecuente rodearse de personas que con gran facilidad ejercen mucha influencia sobre nosotros. Cuando esa influencia se utiliza con la única finalidad de complacer y alimentar sus propias necesidades a expensas de los demás, hablamos entonces de: manipulación.

Podemos afirmar que muchos sujetos a nuestro alrededor, desarrollan este tipo de comportamiento. Es muy difícil detectar cuando estamos siendo manipulados, pues estas personas emplean mecanismos (engaños, amenazas, miedos) de manera sutil y utilizando una habilidad que convierte su manipulación en un arte, entendiendo este concepto como un daño con consecuencias nefastas.

En ocasiones, solemos anular nuestras necesidades para satisfacer necesidades ajenas, básicamente para evitar conflictos, o conservar “vínculos” con las personas que nos resultan extremadamente cercanas, pero en realidad estamos siendo víctimas de la trampa de la manipulación y el chantaje. Los grandes manipuladores, conocen al milímetro, nuestros puntos más vulnerables, nuestros secretos, debido en parte a que suelen ser gente muy próxima a nosotros y que nos conocen bien. Saben con exactitud nuestras carencias y necesidades, y utilizan la amenaza de retener o eliminar su afecto hacia nosotros en caso de no dejarnos influenciar. Emplean el miedo, la venganza, la culpa, el castigo, para atormentarnos. Pero igualmente son capaces de encubrir con gran habilidad la presión y el dominio que ejercen sobre nosotros. Cuando una persona manipuladora siente que su poder o autoridad esta cuestionándose, su comportamiento manipulador se dispara.

Seguro que los ejemplos que a continuación se muestran, son fácilmente reconocibles por todos nosotros, puesto que en algún momento los hemos escuchado: “Si te divorcias soy capaz de matar a los niños”, “Hija mía, si continúas con esa relación no vuelvas a esta casa”, “Si me abandonas me suicido”, “Mamá si me obligas a hacer deberes, enfermaré”, “Nunca vienes a visitarme, me llamas tan poco”, “No te preocupa lo que sufrí durante este tiempo”, “Te ayudo si prometes regalarme tu bolso”,” Te esperaré si compras tú los billetes de avión ” ” Te cuidaré si…, si… si…

Somos objeto de las personas manipuladoras, cuando nos están dominando de alguna forma. Si accedemos a hacer o decir cosas con las que no estamos completamente de acuerdo, pero finalmente aceptamos, es que estamos siendo víctimas de un chantaje emocional que manipula y vulnera nuestro comportamiento.

Si acatamos las exigencias de las personas manipuladoras, estas repetirán su manipulación. Es necesario sentar unas bases sólidas por nuestra parte, establecer límites que resguarden nuestro espacio y nuestra integridad, en la cual no se anulen nuestras necesidades y deseos. Pues el problema de rodearse de estas personas, es acabar contagiados y finalmente nos convirtamos en manipuladores también además de víctimas.

Fuente: La mente es maravillosa

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