¿Cómo podemos ser invulnerables a la crítica?

En ocasiones, podemos preguntarnos cuáles son las habilidades que tienen ciertas personas para poder hacer oídos sordos a los comentarios críticos. ¿Es que acaso pueden volverse sordos cuando quieran? No, claro que no. ¿Qué les hace ser tan invulnerables?

La crítica y nuestro pensamiento

La diferencia entre las personas resistentes o invulnerables a la crítica y las personas sensibles a éstas, podemos encontrarla en el pensamiento. Mientras que las personas sensibles a la crítica generan un autodiscurso dominado por pensamientos negativos, que alteran el estado de ánimo, la conducta y desestabilizan la autoestima. Las personas “invulnerables” a la crítica, lo que hacen es racionalizarla, y la refutan cuando es incorrecta o no es pertinente. Veámoslo con un ejemplo:

Pedro y Carlos se encuentran en una discoteca dispuestos a ligar con alguna chica. Pedro es más tímido que Carlos, y aunque ambos deseaban hablar y bailar con alguna de las chicas de la discoteca, a Pedro la idea de que alguna le dijera que no, le aterraba, mientras que si le ocurría esto a Carlos, no tardaba ni 10 minutos en poner su atención en otra chica. Por ello, Carlos ligaba más que Pedro. Incluso, podemos observarlo con otro ejemplo: María vive en Madrid y quiere abrir un negocio para comenzar a independizarse. Laura que vive en Barcelona, también opta por la misma decisión.

Pongámonos en el supuesto, de que aunque no se conozcan y no tengan contacto alguno, las condiciones del negocio son las mismas. Cuando María se lo contó a su pareja y amigos, le pusieron varias críticas a su idea, por lo que se las tomó como que había fracasado, sin intentarlo y decidió no abrir el negocio. A Laura la sucedió lo mismo pero continuo con su idea, aunque modificó algunas gestiones. Unos meses más tarde, Laura pudo abrir su negocio y María seguía sin saber qué hacer. ¿Qué observamos? El miedo a la crítica, el temor al rechazo o hacer el ridículo es una cuestión de pensamiento. Carlos y Laura, no se desestabilizaron, porque no interpretaron las críticas como un fracaso personal, sino como una posibilidad de intentar algo, que podían mejorar.

La crítica no les significaba un rechazo hacia su persona, como sí les ocurría a Pedro y María.

Críticas correctas e incorrectas

La crítica no puede ofendernos, si nosotros no le otorgamos el poder para ello. Si alguien nos critica injustamente, no sucederá nada que no queramos. No podemos sentirnos mal por los comentarios equivocados de otra persona, ya que el error no es nuestro, sino del otro. Pero también puede darse el caso contrario, es decir, que alguien nos critique correctamente por alguna acción o actitud inapropiada que hayamos llevado a cabo, pero esto tampoco deber ser motivo de tristeza, amargura o angustia. Las críticas también pueden ser constructivas, por lo tanto, aceptémoslas, pensemos en ellas y busquemos otras alternativas o estrategias de resolución. Las críticas pueden ser correctas o incorrectas, pero es nuestro pensamiento el que en última instancia le da un carácter perjudicial.

Y, por lo tanto, ¿Qué podemos hacer ante una crítica?

-Tener una actitud asertiva.

La mayoría de las veces nadie recibe una crítica con agrado, sino que adoptamos una actitud de confrontación. Solemos ponernos a la defensiva, e intentamos desmontar los argumentos del otro, levantando fuertes muros lingüísticos, la mayoría de las veces ambigüos. Es muy importante por lo tanto, intentar ponerse en el lugar del otro, de la persona que realiza la crítica, es decir, empatizando un poco, adoptando una postura asertiva. Si nos ponemos en la piel de la otra persona, teniendo en cuenta sus circunstancias y visión del mundo, quizá entendamos mejor su actitud.

Ser asertivos ante la crítica, nos permite ser flexibles, abiertos, dialogantes y estar dispuestos a escuchar a los demás. Una actitud asertiva es aquella en la que el tono no se levanta, y en la que cuando no se entiende algún dato, o pensamos que no nos ofrecen toda la información necesaria para entender lo que nos dicen, hacemos preguntas facilitando así, el entendimiento entre ambos.

-Buscar coincidencias con la crítica.

Con esto me refiero a buscar las zonas de verdad de aquello que nos han dicho. Casi siempre es posible que encontremos en los argumentos contrarios una pizca de verdad, porque también existen críticas semiincorrectas. Si encontramos alguna verdad, es bueno que lo reconozcamos ante el emisor, pero si comprobamos que no, es preferible el silencio a la mentira. Buscar que hay coincidencias, le demuestra al otro que tenemos en cuenta sus palabras, y evita en mayor medida que entremos en una discusión de críticas y defensas.

-Expresar nuestra opinión y pactar.

Al expresar lo que pensemos, es muy importante tener en cuenta algunas cuestiones como no ser destructivo con el otro. Para ello, podemos intentar no manejar un lenguaje ambigüo, y centrarnos en los hechos ocurridos. Evitar las etiquetas, y admitir la posibilidad de que quizá nos hayamos equivocado, también son dos opciones importantes. Pero sobre todo, pensar que nosotros no solo somos los errores que cometemos.

Fuente: La mente es maravillosa

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s