TOC – TOC. Tengo una obsesión

Si lo estás pensando es porque quieres que suceda. Abrir y cerrar la puerta 5 veces. Hazlo o morirás. No está bien cerrado. No está limpio. Hazlo o tu padre morirá. No está ordenado. Todavía sigue sucio. No toques eso, es de mala suerte. Apagar y encender la luz 10 veces. Si tocas eso, te contaminarás. Cuenta hasta 20 o algo malo pasará. Eres una mala persona por tener estos pensamientos. No lo tires, quizá después lo necesites. Lavarse las manos una y otra vez…

¿Te suena familiar alguno de estos pensamientos o conductas? ¿Te consideran “maniático”? Si la respuesta a ambas preguntas es afirmativa, puede ser que tengas TOC, o lo que es lo mismo un trastorno obsesivo compulsivo.

Digo puede ser, ya que todos tenemos nuestras manías “normales”, pero si estas no nos generan malestar, tenemos el control sobre ellas y no nos entorpecen nuestra vida, no deberíamos darle más vueltas. Podemos elegir tener o no determinados pensamientos y realizar o no determinadas conductas. Puede que nos guste tener la casa muy ordenada y que si no está como nosotros queremos, nos sintamos un poco mal, pero nada más. Saldremos a tomar un café como teníamos previsto y disfrutaremos de nuestro tiempo libre.

Sin embargo, si tenemos TOC, no somos capaces de elegir pensar algo o dejar de hacer algo, sentimos una especie de fuerza que nos lleva a realizar determinadas acciones y los pensamientos irrumpen en nuestra cabeza de forma obsesiva, una y otra vez. Así seguramente no saldríamos a tomar ese café, limpiaríamos una y otra vez y nunca sería suficiente. Existe una falta de control.

“Si estoy en casa me lavo las manos y si estoy en la calle y pienso que me he tocado con la mano izquierda, por ejemplo, no permito que esa mano toque nada más hasta que no me la lavo y por eso llevo la mano colgando para que no toque nada”

¿Pero qué es esto del TOC?

Para entender el TOC hay que hablar de obsesiones y compulsiones.

Las obsesiones son los pensamientos repetitivos e insanos, relacionados con la prevención de “algún peligro” y que causan gran malestar, ansiedad y culpa. Como respuesta a estos pensamientos, aparecen las compulsiones, que son todas aquellas conductas-rituales que nos vemos forzados a realizar de forma también repetitiva para aliviar nuestro malestar y evitar así las posibles consecuencias provocadas por los pensamientos, buscando tener una especie de sensación de control sobre lo que nos está pasando.

Las compulsiones no solamente es lo que hacemos, si no también lo que evitamos hacer por nuestro temor a, por ejemplo si nuestra obsesión está relacionada con la contaminación, evitaremos tocar a otras personas, ir a los baños públicos o llegado a un punto puede que evitemos salir a la calle.

Obsesiones comunes

  • Miedo a la contaminación por microbios o enfermedades
  • Prevención: dudar constantemente y temor a que ocurra algún daño
  • Orden y organización
  • Temor a hacer daño a otros o a uno mismo
  • Sexuales: pensamientos e impulsos sexuales no deseados o “prohibidos”
  • Religiosos: pensamientos blasfemos, preocupación con imágenes o ideas religiosas

Compulsiones comunes

  • Limpieza: lavarse muchas veces las manos, bañarse constantemente, limpiar mucho.
  • Verificación: revisar una y otra vez la llave del gas, al cerrar la puerta al salir, las luces…
  • Orden: todo ordenado según un orden específico y ciertas reglas
  • Acumulación: coleccionar objetos sin valor aparente, como papel o restos
  • Repetición: repetir palabras o contar

“Evito mirar y pensar en chicas atractivas porque me da miedo que tal vez pueda tocarme o me haya tocado sin darme cuenta y tener que limpiarme otra vez”

¿Qué hay detrás del TOC?

Fundamentalmente el miedo, un profundo temor a que algo malo suceda, un miedo para el que hemos desarrollado determinados comportamientos con el fin de combatirlo, de sentirnos seguros y como forma de protección. Al principio estos comportamientos funcionaban, nos hacían sentir más seguros, aliviaban nuestra ansiedad, y nos daban una cierta sensación de control sobre el miedo. Por ello cada vez los vamos repitiendo más y más, se vuelven complejos y ritualizados, son compulsiones y además ya no son tan efectivas como al principio. Así, nuestro intento de solución (lograr aliviar el miedo), se ha convertido en el problema (compulsión).

La relación entre las obsesiones y compulsiones es como una pescadilla que se muerde la cola, un bucle que parece no tener fin.

“Cuando voy por la calle y paso cerca de un basurero comienza a pensar ¿Y si lo he tocado? Y entonces me lavo las manos. No me quedo a gusto hasta que no me lavo las manos o el brazo”

¿Qué podemos hacer?

Como ya te imaginarás, es complicado romper el vínculo que existe entre la obsesiones y las compulsiones, y más sin apoyo profesional. Por ello, si crees que puedes tener un TOC, sería recomendable acudir a un psicólogo para que te guíe y ayude a comprender y aceptar los miedos que se esconden bajo tus obsesiones y compulsiones.

En terapia lo que hacemos es ayudarte a que te enfrentes a tus miedos, exponiéndote a ellos, al mismo tiempo que se eliminan los rituales de compulsión. Aunque te pueda parecer una auténtica locura y pienses que cómo vas a hacer tú eso, te garantizo que es eficaz. Y podrás comprobar por ti mismo, que nada de lo que temías ha ocurrido.

Fuente: La Realidad Inventada – Psicología / Elsa Gundín Agrelo

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