La Terapia de Pareja: ¿Cómo funciona?

Actualmente los problemas de pareja son una de las causas principales que llevan a las personas a una consulta de psicología. No es de extrañar si tenemos en cuenta que en España, según las estadísticas, cada cuatro nuevos matrimonio, tres terminan en una ruptura.

De hecho, los problemas de pareja no sólo dañan la calidad de la relación sino también la estabilidad emocional de cada uno de los miembros de la familia. A menudo los sume en un carrusel de emociones que termina por crear una tensión tan difícil de soportar que conduce a la separación.

Lo cierto es que una relación conflictiva afecta prácticamente a todas las áreas en las cuales nos desenvolvemos, desde la relación con las amistades hasta nuestro desempeño en el ámbito laboral, pasando por la educación de los hijos. Por ello, las crisis de pareja son una de las razones más frecuentes por la que se busca ayuda profesional.

La motivación que lleva a uno o a los dos miembros de la pareja a solicitar una terapia de este tipo, puede ser de diferente tipo: algunos quieren mejorar la comunicación, otros desean superar problemas de índole sexual, dificultades con la crianza de sus hijos, cambios de intereses que surgen con el paso del tiempo, problemas de celos, infidelidades, falta de respeto… Las razones son muy variadas y casi siempre se dan varias juntas.

¿Qué puede hacer por ti la terapia de pareja?

Cambia la perspectiva de la relación. A través del proceso terapéutico, se va viendo la relación de una forma más objetiva, incluyendo la perspectiva del otro. De esta forma se detiene el “juego de culpabilidad” en el que ambos se han enfrascado, un juego que sólo genera sentimientos de malestar e irritación, tensando la cuerda al máximo.

Mejora la comunicación. Muchas parejas tienen dificultades porque no saben discutir de sus problemas y no son capaces de llegar a soluciones prácticas. Por eso, la terapia se centra en promover un diálogo constructivo, donde cada cual sea capaz de expresar sus emociones e ideas en primera persona y en pleno respeto hacia el otro. Se trata de un verdadero proceso de aprendizaje, donde no sólo se aprende a hacer críticas constructivas sino también a escuchar. Como resultado, la pareja logra un mayor acercamiento emocional.

Potencia las fortalezas de la relación. Toda pareja tiene puntos en común, pero cuando discute con frecuencia tiende a focalizarse sólo en las diferencias. El psicólogo actúa como un mediador que les ayuda a reencontrar esos intereses comunes y maximizar las fortalezas de la relación. También fomenta los comportamientos positivos que le agradan al otro miembro, como la atención a los detalles o las muestras de afecto.

¿Qué ocurre si el otro miembro no quiere acudir a terapia?

Sabemos que lo ideal para la relación y la terapia es que ambos miembros de la pareja participen. No obstante, se puede dar el caso de que sólo uno de los dos miembros solicite ayuda. En estos casos, los psicólogos también podemos realizar un trabajo importante con la persona que ha llegado a nuestra consulta ya que, aunque obviamente sólo escucharemos a una de las partes y esto dejará un vacío de información, podemos trabajar en conseguir cambios en la persona, cambios que repercutirán indirectamente en su pareja.

Por ejemplo, si uno de los problemas a enfrentar son las discusiones donde priman los sentimientos negativos y los gritos, trabajamos con la persona que acude a consulta una serie de estrategias y herramientas que le permitirán desarrollar una comunicación más positiva y sin gritar. Así, indirectamente, conseguimos aumentar las probabilidades de que su pareja también reduzca su tono y mejore su comunicación.

No obstante, debemos señalar que durante la terapia siempre intentamos buscar la motivación de ambos, no nos centramos únicamente en resolver los conflictos de una de las partes.

¿Cuáles son las probabilidades de éxito?

De forma general, el objetivo de este tipo de terapia es aportar herramientas que ayuden a la pareja a solucionar sus problemas y a permanecer juntos desarrollando una relación más sana y respetuosa para ambos. En términos estadísticos, se estima que aproximadamente un 70% de las parejas que acuden a una consulta de psicología consiguen solucionar sus conflictos.

¿Qué sucede con el 30% restante? Este porcentaje de fracaso casi siempre se refiere a parejas que han acudido a la terapia cuando ya estaban en su fase final y la ruptura era inminente. En los casos en los cuales se asume la terapia de pareja como la última tabla de salvación, es difícil alcanzar buenos resultados porque normalmente estas personas traen consigo una relación sumamente deteriorada, rebosante de malas experiencias y situaciones complicadas, que hacen casi imposible su reconstrucción.

Es por esto que recomendamos que se acuda a terapia en cuanto se note la dificultad para resolver los primeros conflictos, ya que esto aumenta la tasa de éxito terapéutico y disminuye las probabilidades de ruptura.

Fuente: enterapiapsicologia.es

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