Sobre el suicidio

El suicidio es siempre un acto automotivado, es decir, quien se suicida nunca lo hace por nadie, lo hace solo por si mismo y lo que siente.

Siempre se debate sobre si el suicidio es una cobardía o una valentía. El suicidio es el resultante de una depresión severa. Nada más.

El suicidio es un acto profundamente agresivo. Tan agresivo que la persona termina matándose

El suicida nunca es influenciado a suicidarse. Reitero, es automotivado. Al final la decisión de hacerlo o no es del suicida.

Un mismo motivo hace que alguien se suicida y otro no. Eso demuestra la autogestión del suicido. Es siempre una decisión.

Hay culturas que elogian el suicidio y otras que lo defenestran. Al final del camino, el debate es: ¿eres dueño de tu vida o no?

Uno no escoge nacer, por lo tanto no debería escoger morir. Eso defienden los ideólogos biologicistas y religiosos sobre el suicidio.

Uno es dueño de su vida y por lo tanto también de su muerte. Eso defienden los ideólogos humanistas y nihilistas.

El suicidio es siempre una opción evitativa. La persona no soporta más (según piensa) y recurre a esa acción.

El suicidio siempre se anuncia. Generalmente la persona hace intentos previos.

El suicidio puede ser inducido por sustancias psicotrópicas, pero la persona debe tener un foco depresivo severo.

Existen visiones referentes a que si la vida deja de ser vivible, el suicidio es una opción. Otros consideran que la vida bien vale vivirla.

El suicidio es un acto que nunca se piensa bien. Proviene de la emoción. Si se piensa bien, nadie se suicidaría

No cabe duda, el suicida, sobre todo el que no deja nota, es un agresor. Deja una estela de culpa en su familia, imborrable.

El suicidio es un acto cargado de desesperación. Nadie contento con la vida se suicida.

Según muchos, el suicidio es una opción ante enfermedades discapacitantes. Siempre el debate será el mismo, ¿quién decide sobre su vida?

El suicidio es una opción para unos y no para otros. Esta dicotomía solo demuestra que el suicidio es unipersonal.

Nadie en su sano juicio optaría por suicidarse. Ese acto siempre es desesperado, lleno de nihilismo y sin escape.

Hay suicidios aceptados por la sociedad: aquellos donde el individuo se suicida por el bien común.

La sociedad tiene visiones encontradas sobre el suicidio. Para mí, esa falta de coherencia ayuda a que existan más suicidios.

Yo como psicólogo siempre pensaré que el suicidio es un acto no justificado.

Yo tengo opiniones encontradas sobre el suicidio, pero como psicólogo, siempre lucharé contra la tendencia suicida de las personas.

Fuente: El Blog de Alberto Barradas

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