Trastorno paranoico de la personalidad: Síntomas

La reiteración de vivencias paranoides es el rasgo principal del Trastorno Paranoico de la Personalidad. Durante estos episodios, la persona afectada experimentará alguno de los síntomas que siguen:

  • Exceso de preocupación acerca de los sentimientos de lealtad de sus allegados y compañeros.
  • Anticipación infundada de que las otras personas quieren causarle algún perjuicio, engañándolo o aprovechándose de él.
  • Rotunda desconfianza hacia los demás. Evitan difundir información sensible porque cree que puede utilizarse en su contra, siendo objeto de traición y burlas.
  • Sobrestimación de los riesgos y amenazas.
  • Tendencia a la repetición mental de ciertos recuerdos, palabras o gestos de terceros que le resultaron ofensivos, tales como burlas o insultos (a menudo vividas de manera exagerada), lo cual provoca también un fuerte sentimiento de rencor.
  • Excesivo ensimismamiento, cierto egocentrismo y presuntuosidad: se suelen considerar más importantes que el resto.
  • Desproporción en su respuesta a los ataques ajenos, incluso llegando a presentar ataques de ira y rabia desmesurada sin una razón lógica.
  • Hermetismo emocional, se muestran contemplativos, fríos y exigentes con los demás para evitar que puedan dañarles.

  • Hipersusceptibilidad ante los comentarios de terceros sobre él, considerando un ataque personal o una mofa que compromete su reputación.
  • Recurrentes sospechas de infidelidad de su cónyuge, lo que acarrea malestar en la relación, pudiendo conllevar en muchas ocasiones el final de la vida en común.
  • Aislamiento, dada su conducta esquiva, evitan prolongar las relaciones sociales más allá de lo estrictamente necesario.
  • Disputas familiares, usualmente por motivos económicos. Su desmesurada suspicacia les lleva a pensar que sus allegados les engañan o que revelan sus intimidades a terceros.
  • Imposibilidad para mantener el lugar de trabajo, por culpa de su escaso compromiso para llevar a cabo sus tareas, principalmente cuando éstas son cara al público, además de su sensación de estar siendo explotados y recibir un salario no acorde a su preparación o talento.
  • Recurrentes problemas de salud, a causa de su desconfianza hacia el personal sanitario y médicos, lo cual impide que acudan regularmente a consulta. En algunos casos recurren a la automedicación.
  • Agresividad injustificada y nervios a flor de piel, con marcada actitud de desprecio hacia las otras personas.
  • Expresiones de admiración y respeto por personas que ostentan valor social o mayor poder. Por contra, se suelen mostrar reacios al contacto con personas que consideran inferiores socialmente o débiles, a las que deprecian.

Fuente: Psicología y mente

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