De la tristeza a la depresión

La depresión es un tema muy amplio y complejo, todo el mundo habla de ello y se presentan como entendidos, cuando la realidad es que aún ni el mismo que la llega a pasar entiende la gran complejidad que encierra.

A la hora de entender en que consiste la depresión, es importante poder distinguir entre la depresión propiamente dicha y los altibajos normales de la vida o la edad:

Caso: “una madre estaba terriblemente preocupada por su hija adolescente. Informó que la chica parecía deprimida porque pasaba mucho tiempo sola en la habitación y cuando estaba con la familia durante las comidas, con frecuencia estaba callada y parecía deseosa de volver a su cuarto al acabar de comer. Como suele suceder en estos casos, la madre había intentado ayudar a su hija preguntándole: ¿Qué te pasa? ¿está bien?, ¿estás deprimida?… para evitar estas preguntas la chica se retraía aún más. Al preguntarle a la madre cómo era capaz de distinguir entre la depresión y los altibajos normales de la adolescencia, reflexionó y dijo que no había considerado la posibilidad de que su hija estuviera simplemente baja de ánimo. Esta nueva visión la alivió mucho. La siguiente vez que observó a su hija leyendo en su cuarto, no se preocupó por ello y se sentó en el sofá a leer también ella. La chica notó que algo había cambiado al ver que su madre no estaba en la puerta controlándola, sintiendo curiosidad, bajó las escaleras para ver que estaba sucediendo.”

Jay Haley decía que “la manera en que se etiqueta un dilema humano puede cristalizar un problema y hacerlo crónico”

Caso: “una persona pidió ayuda por su depresión. Al principio afirmó que estaba deprimido siempre y le preocupaba que eso le pudiera influir en el trabajo. Cuando las preguntas se hicieron más específicas, resultó que sólo experimentaba una depresión severa los fines de semana. Preguntando más específicamente, reveló que las depresiones se producían casi siempre las tardes de los domingos. En otras ocasiones podía deprimirse un poco pero al estar atareado con su trabajo y con sus amigos rara vez tenía tiempo de hundirse profundamente en la depresión. Esto trajo una nueva perspectiva de la gravedad y duración del problema.”

Una definición útil y que podemos entender mejor, es ver la “depresión como el resfriado de nuestras emociones”, así lo planteaba Pablo Martínez, psiquiatra.

Dr. Archibald Hart, en su libro titulado, “Nubes negras con interior de plata” dice que: “si usted es como la mayoría de las personas, experimentará una depresión significativa en algún momento de su vida”. Plantea la depresión como una experiencia sanadora y de crecimiento personal.

Ya conocemos que hay diferentes tipos de depresión y diferentes causas: • tendencia natural (temperamento) • alteración bioquímica • relajamiento psicológico (resfriado). Después de fuerte descarga de energía • reacción ante crisis… es típica la frase que dice: “una fuerte impresión sin expresión produce depresión”

Pero, ¿cuándo es que una tristeza se convierte en depresión?:

  • Aparecen gran parte de los siguientes síntomas: fatiga, bajo rendimiento, falta de concentración, pérdida de memoria, carencia de apetito, insomnio, pesimismo, apatía, irritabilidad, aislamiento, anhedonía, hipocondría, ideas de muerte, sentimientos de culpa, baja autoestima, indecisión, desmotivación, etc…
  • Se absorbe una visión negativa acerca de uno mismo, del mundo y del futuro.
  • Se afronta de manera incorrecta la situación que genera esa tristeza. Esto se comprueba cuando desaparecida la causa original todavía se mantiene el comportamiento depresivo, como que lleva a adquirir cierto carácter crónico.

Esta forma incorrecta puede venir dado de:

• Cómo me tratan los demás (amigos, familia, profesionales)

Caso: “una familia acude a terapia porque el padre parecía deprimido. Su mujer y demás miembros habían hecho todo lo posible por animarle. Al fracasar en sus esfuerzos intentaron con más ahínco hacerle pensar en términos positivos, pero esto pareció empeorar las cosas. El terapeuta les dijo que lo que estaban haciendo mostraba su gran cariño y preocupación por él, pero aún podrían hacer algo más. Les dijo que el padre se sentía incomprendido, si le comprendían ¿cómo es que le podían decir ánimo?. Lo que él necesita es sentir que están con él. Pueden hacerlo mostrándose de acuerdo con él cuando se queje de algo y hacer que se sienta más cerca vuestro hablando de las cosas que los deprimen a ustedes. Esto le ayudará a sentirse menos aislado. Cuando dejaron de intentar animarle, su depresión mejoró”.

• Cómo me trato a mí mismo: cuando caigo en la dejadez, autocompasión, etc., Maxweltz Maltz decía con bastante sinceridad y sabiduría: “Nadie puede negar que hay una perversa satisfacción en sentir lástima por uno mismo”

De forma curiosa, un tanto graciosa y realista W. O’Hanlon, a veces compartía con sus pacientes acerca de cómo hacer para deprimirse en condiciones, sirviendo así de antídoto, de lo que realmente no hay que hacer: “si quieres tener una buena depresión… reduce al máximo la estimulación del ambiente, ve a la habitación, cierra las cortinas y métete bajo las mantas, lee libros nada estimulantes. De hablar con alguien hazlo con la misma gente todos los días y de los mismos temas (probablemente de lo desgraciado que eres) evita respirar profundamente y menos hacer ejercicio físico. Dale vueltas al pasado en cuanto a las cosas que deberías o no deberías haber hecho, compárate con personas quedando mal en la comparación (demasiado bajo, demasiado gordo, sin éxito…) piensa que siempre te has sentido así y que en el futuro va a ser lo mismo, etc. …”

No quiero cerrar este breve comentario sin destacar algunos de los recursos que tenemos para afrontarla:

1. En uno mismo
• cambios conductuales: acción, pequeñas metas…esta es la clave, pasos hiperpequeñitos: p.e. levantarme 15 minutos antes, aguantar un poco más antes de volverme a la cama…)
• cambios mentales: en positivo, seleccionar ideas potentes, que nos convenzan para cambiar la forma negativa de ver todo. Es útil escribirlas para reafirmarnos en los momentos mas bajos.

2. En otros (apoyo)
• asumir el derecho que todos tenemos de sentirnos tristes (por múltiples razones y a veces sin razón)
aceptar a la persona, una cosa es la depresión y lo que está haciendo con esa persona, y otra cosa es la persona misma
• acompañar, altas dosis de paciencia son necesarias, pero el deprimido necesita ese apoyo incondicional, a su lado, valorando los pequeños pasos aunque sean insignificantes.

Fuente: enterapiapsicologia.es

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