La adolescencia: período de cambios

adolescenciaCada vez encontramos a más padres de adolescentes diciendo que no conocen a sus hijos. Para ayudar y encauzar a un adolescente es muy conveniente conocer qué es la adolescencia y cuáles son las características fundamentales de este período.

¿CÓMO SON LOS ADOLESCENTES?

Época de cambios:
En este período l@s chic@s comienzan a constatar cambios en su cuerpo, en su estado de ánimo y en su sensibilidad y no saben cómo manejarlos. Sienten nuevas tendencias instintivas y aún no tienen la capacidad de razonarlas, ni un equilibrio temperamental para afrontarlas con madurez.

Época de autoafirmación y de búsqueda de sí mismos:
El adolescente intenta rechazar todo lo que recibió en la niñez, porque quiere construirse su mundo por sí solo, hecho todo por él. Por lo que puede llegar a rechazar los valores que recibió en su familia. Busca nuevas amistades y adquiere una cierta actitud de rebeldía y de crítica ante todo, partiendo de su deseo de autoafirmación.

Época de formación de la personalidad:
En esta etapa queda normalmente formado el carácter y fijada la personalidad. El adolescente consolida su temperamento de forma sólida en este período.

Época de inseguridad personal:
Los cambios de este período, su anhelo, convertido a veces en obsesión, por construirse su mundo, llevan al adolescente a experimentar inseguridad e incertidumbre ante el futuro, sentimientos de los que quiere salir por sí solo. Sin embargo, es cuando más afecto necesita. Es el momento en el que los adolescentes necesitan pasar tiempo en soledad. Y sus reacciones suelen ser contradictorias y normalmente exageradas. En esta época los adolescentes se hacen extrovertidos o introvertidos de forma exagerada. Es una etapa de búsqueda de amistades muy íntimas que compartan con ellos lo que no son capaces de decir a otros.

Época de formación de principios y convicciones:
Es una época fundamental en la formación de la opción moral del futuro hombre o de la futura mujer.

ALGUNAS PAUTAS DE ACCIÓN:

“Esto también pasará”:
La mayoría de las dificultades en la adolescencia, por lo tanto, no son ni graves ni duraderas, aunque esto sea de poco consuelo para los que deben afrontarlas. Por lo que muchos progenitores pueden llegar a sentir que han fracasado. Pero lo que deben tener en cuenta los padres y las madres, es que aunque pueda decirse cualquier cosa en el calor del momento, ellos todavía juegan un papel muy importante en la vida de sus hij@s.

Por lo que una de las tareas es la de suministrar una base segura para que l@s hij@s no se alejen. Para conseguir esto, padre y madre deben estar de acuerdo entre sí sobre cómo están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Es muy perjudicial que un progenitor se alíe con su hij@ en contra del otro progenitor.

Estableciendo normas:
El siguiente requerimiento son reglas. Aunque los adolescentes crezcan rápidamente los padres son todavía sus mantenedores, por lo que ellos deben decidir cuáles son las reglas del juego (a pesar de que el adolescente pueda protestar), aunque algunas puedan ser negociadas.

Las normas deben ser claras y deben ser aplicadas con justicia y de forma consistente. Estas reglas deben ser razonables y menos restrictivas a medida que el adolescente madura y se hace más responsable. Los padres necesitan diferenciar lo que es importante y lo que no, ya que tampoco se pueden imponer reglas para todo, y que algunas reglas no serán negociables y otras si se podrían discutir. Las sanciones del tipo de “no poder salir” o “quedarse sin paga” funcionarán mejor si son establecidas con anterioridad a la infracción y aplicadas con inmediatez; y no deberá amenazarse nunca con las mismas si no se van a llevar a cabo, ya que perderán todo su significado.

Empatiza con tus hij@s:
Otra tarea de los adultos es el ser una fuente de consejo, empatía y confort. L@s chic@s sólo acudirán a sus padres si saben que éstos no los avasallarán, sermonearán o criticarán. Escucharlos es fundamental.

Sé inteligente a la hora de educar:
A veces algunos padres y madres tienen la costumbre de corregir a sus hijos siempre con enfado, con malos modos y el único diálogo que establecen con ellos es mediante gritos. Este no es un caso raro; desgraciadamente muchos educan así a sus hijos porque creen que han perdido la batalla y que esta es la única forma de imponerse. Nada más lejos de la realidad. El corregir o reprender en momentos de enfado es contraproducente y sólo provoca rebeldía en los adolescentes.

Estar enfadado es normal, pero enfrentar en esos momentos a tu hijo y querer educarlo es inadecuado. En los momentos de enfado es mejor esperar a calmarnos para hablar con nuestr@s hij@s.

Los adolescentes y sus padres suelen quejarse cada uno de la conducta del otro. Los padres y madres con frecuencia sienten que han perdido cualquier tipo de control sobre sus hijos y los hijos, a su vez, desean que los padres sean claros y les suministren unos límites, aunque al mismo tiempo toman a mal cualquier restricción en sus libertades y en la capacidad para decidir por sí mismos. Aunque todo esto es bastante normal, la situación puede alcanzar un punto en el que los padres pierdan realmente el control, no sabiendo dónde están sus hijos, quiénes son y qué es lo que les está pasando. Pero la experiencia sugiere que los adolescentes tienen una mayor probabilidad de tener problemas, si sus padres no saben dónde están ni lo que hacen. Por lo tanto, es importante que ellos permitan a sus padres conocer a dónde van (aunque sea a regañadientes) y muy recomendable que los padres se tomen la molestia de preguntárselo.

ACCIONES QUE DAN RESULTADO:

¿Cómo pueden ayudar los padres a que los hijos pasen esta “transición”, de tal manera que se renueven y crezcan, en vez de que pasen por un proceso deteriorado, sin retos que enfrentar y desilusionados?

1º Orientarlos para que aprendan y saquen provecho de sus errores. En lugar de someterlos a interrogatorios policíacos que lo único que consiguen es hartarlos, conviene preguntarles: ¿Por qué crees que falló?, ¿Qué crees que convendría haber hecho?

2º En lugar de darles “recetas mágicas” o sacarles nosotros mismos “las castañas del fuego”, hay que dejarles que asuman sus responsabilidades y las consecuencias de sus propios errores, y preguntarles ¿Qué piensas hacer ahora para resolver esta situación?

3º Evitar forzarlos para que hagan las cosas “a la manera” de los padres; en vez de tratar de convencerlos, darles la oportunidad para que juzguen, experimenten y aporten sus propias soluciones.

4º Ayudarlos a que descubran lo que es valioso en su persona. Que tomen conciencia de que valen por lo que son, no por lo que traen puesto o por lo que tienen. Para ello es muy importante reforzar sus virtudes y sus logros, elogiarlos más que criticarlos, y hacerles saber lo que más nos gusta de ellos.

5º Dales la oportunidad de que vivan sus propias experiencias en situaciones que no impliquen mayor riesgo.

6º Hacer que en casa haya claridad de reglas, que sepan el qué y el porqué, para ayudarlos y formarlos. Que haya límites, pero claros y razonados, no impuestos sino comentados con ellos, lo cual les va a dar seguridad.

7º Tener cuidado con lo que los hijos leen y ven, no a base de represión, sino de reflexión. Puede aprovecharse el ver con ellos un programa de televisión o una película y luego, discutir y evaluar, para ayudarles a formarse un criterio.

8º Finalmente, los padres no deben esperar que los hijos se lo agradezcan, ya que hasta que ellos no tengan hijos propios, no se darán cuenta de lo agotadora que es la tarea de educarlos.

Fuente: Enterapia Psicología

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s