Puedo cambiar mi destino

destinoEl destino nunca está marcado, nunca depende de otros, y nunca es definitivo.
El destino debe ser siempre decidido en primera persona.

 

Decide dónde quieres estar dentro de un tiempo para poder marcar una ruta, siempre puedes cambiar de idea, de camino, de estrategia, pero nunca llegará ese destino si no te atreves a desearlo. Una actitud derrotista que considera que el tiempo decidirá, solo te hace caminar en círculos sobre ti mismo, cambiará todo, tu físico, tu entorno… pero tú no dejarás de estar en el mismo sitio de siempre, queriendo formar parte de una vida que no es la que tienes.

No culpes al destino de no darte lo que mereces, la vida no es justa, al menos para quien nunca va a buscar lo que considera que merece. Ser conformista puede ser tu destino, pero solo si te encargas de que así sea.
Un día leí una frase que decía “si el final no es bonito, sólo significa que no es el final” y ahí está la clave en continuar, debemos aprender de cada momento, comprender que si así no hemos logrado lo que queremos debemos intentarlo de otro modo, cambiar de ruta o de estrategia, pero nunca abandonar, ese es el único fracaso que nos merecemos, sino luchas por lo que quieres nunca lo tendrás.

Las prioridades cambian, y con ello nuestros actos y nuestras decisiones, pero siempre que estés siendo coherente con lo que buscas en ese momento, vivir merece la pena. Es bueno que busquemos un para que en nuestros actos, está claro que son muchas las ocasiones en las que nos encontramos con elecciones en las que tenemos que decidir, entre malo y peor, en ese momento solo queda postergar el éxito al futuro y considerar que elección probabiliza más que alcance el destino que ahora tengo en mente.

El destino nunca debe estar atado a algo material, o a otra persona que no seas simplemente tú, por supuesto que es viable tener como meta vivir para lograr algo, pero ¿qué sucede cuando se consigue? Debemos permitirnos ser ambiciosos, querer lograr cosas nuevas continuamente, pero cuando se trata de cosas materiales, siempre ambicionamos más, y eso nunca nos permite disfruta de lo que tenemos en el presente.

La felicidad es más fácil de conseguir cuando establecemos el destino como un camino y no como una meta.

¿Qué camino quieres llevar en la vida? El destino no debe estar atado a ser padre, sino a ¿Qué clase de padre quiero ser? A tener un oficio concreto sino a ¿Qué clase de trabajador quiero ser? O a tener amigos, lo que nos hace felices es sentir que soy la persona que quiero ser. ¿Cómo alcanzar este destino? Es simple, coordina tu comportamiento con lo que quieres llegar a ser, y antes de lo que piensas ya serás una persona con la que te sientes cómodo.

No hay nada más difícil que vivir sin estar orgulloso de lo que eres, si te encuentras en este punto en cualquier ámbito de tu vida, coge las riendas del destino y cámbialo, es simple sólo hay que hacerlo, por muy complicado que resulte, puestos a sentir malestar que sea a cambio de acercarme a algo que realmente me importa.

Son muchas las cosas que no están bajo nuestras decisiones, nuestra nacionalidad, nuestro sexo, nuestra raza, enfermedades determinadas por nuestra genética, nuestra familia, nuestra cultura, nuestra orientación sexual o nuestros miedos.Pero siempre podemos elegir cómo vivir con todo ello, esto nos condiciona, pero nunca nos determina, siempre tenemos algo que aportar al destino con nuestra forma de afrontar las circunstancias.

No justifiques la resignación, acepta las barreras y continúa tu viaje.

Fuente: La mente es maravillosa
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