A propósito del “Día Internacional de la Salud Mental”: 10 mitos sobre las personas con enfermedad mental

no nos conformamos

Los datos hablan por sí mismos. Las estadísticas son contundentes: el 100% de las personas con enfermedad mental quieren ser felices.

Está a la orden del día, de moda incluso, hablar de la Felicidad. Dar y escuchar consejos sobre cómo alcanzar tan anhelado objetivo vital. Sin duda, la felicidad consistirá en cosas muy diferentes para cada persona, pero parece ser que los gurús de la felicidad coinciden en que las claves para lograrlo son comunes y están dentro de nosotros mismos. Este tipo de pensamientos positivos desencadenan una actitud proactiva que nos llena de fuerza, motivación e ilusión para esforzarnos cada día por lograrlo.

Pero qué pasa cuando sales a la calle, convencido, con ganas de comerte el mundo y te encuentras con un muro que te impide avanzar, que te hace incluso retroceder y volver atrás sobre tus pasos. Que hace que acabes encerrándote de nuevo en casa. Para las personas con un diagnóstico de salud mental ese muro se llama ESTIGMA.

El Estigma es una construcción social, una desaprobación social severa de características o creencias personales que son percibidas como contrarias a las normas establecidas.

El estigma sería la anti clave de la felicidad. Es la mayor fuente de discriminación y rechazo social. Estigmatizar consiste “en un trato injusto que anula el reconocimiento de su igualdad y que restringe sus derechos”. Según el psiquiatra Díaz del Peral, el estigma tiene tres componentes:

Uno relacionado con las creencias (son violentos)

Otro vinculado con los sentimientos (me dan miedo)

Y otro asociado con las acciones (no quiero que trabaje conmigo).

La mitad de las personas que padecen alguna enfermedad mental se sienten discriminadas. El estigma tiene consecuencias directas sobre las personas que lo padecen, hace que establezcan peores relaciones personales, que tengan menos oportunidades laborales, que padezcan un mayor aislamiento social, llegando incluso a sufrir el autoestigma. Llegan a interiorizar tanto el rechazo que no luchan por sus derechos, sus deseos, sus objetivos.

Sólo el 5% de las personas con enfermedad mental tienen un trabajo estable. Esto se debe en gran parte ( en un 50% ) a esa barrera invisible, al estigma .

Pero ni somos locos ni incapaces.

Si el ESTIGMA es una construcción social, igual que se construye se puede destruir. Cada uno de nosotros, tenemos nuestra libertad y responsabilidad para tomar nuestras propias decisiones con respecto a lo que creemos, sentimos o hacemos.

Me gustaría invitaros a reflexionar y ayudar a desmontar los falsos mitos sobre las personas con enfermedad mental, a romper tópicos y barreras mentales (sí, mentales, están en tu cabeza, en el imaginario colectivo, y te están ocupando un sitio valiosísimo).

Desmontando los 10 grandes mitos sobre las personas con enfermedad mental

Son violentas, peligrosas.

En realidad son más susceptibles de ser víctimas de un acto violento que de cometerlo. Esta imagen distorsionada está muy relacionada con la imagen que dan los medios de comunicación, los titulares sensacionalistas y el cine que relacionan ésta con crímenes y actos violentos o delictivos, utilizando términos peyorativos como “loco” o “perturbado”. Desde luego no son fuentes científicas y no hay base científica para esta afirmación.

Tienen doble personalidad.

Esta es una falsa creencia que también se ha fomentado en el cine y lleva a creer que las personas con esquizofrenia tienen doble personalidad o personalidades múltiples, no es así. La esquizofrenia es un término que describe fragmentación del pensamiento y de los sentimientos, pero no de la persona. La persona es una y única.

No pueden vivir con los demás

Pueden vivir con los demás si quieren, claro, o con su familia, o en pareja, o solos. Cada persona es diferente, pero todas podemos necesitar apoyos para poder llevar una vida lo más autónoma e independiente posible.

Las enfermedades mentales son incurables y nunca se recuperarán.

Pueden mejorar y mejoran. Pueden llevar una vida plena. Lo más adecuado es que la persona reciba un tratamiento desde un enfoque integral que pueda combinar tratamiento farmacológico, medidas de rehabilitación socio-laborales y apoyos psicológicos y familiares.

Si tienen una esquizofrenia será como consecuencia del consumo de drogas

Las drogas por sí solas no causan una esquizofrenia. Las drogas pueden hacer que se precipite el inicio de una esquizofrenia en aquellas personas que, de todos modos, la hubieran desarrollado.

La enfermedad mental causa discapacidad intelectual.

Una enfermedad mental no causa ni es una discapacidad intelectual. Las personas con un diagnóstico de salud mental no tienen por que tener mermadas sus capacidades cognitivas o destrezas. Son cosas diferentes.

Las enfermedades mentales las tienes las personas con debilidad de carácter.

Las personas no son culpables de tener una enfermedad mental. Estas se desarrollan como consecuencia de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales

A mí no me puede tocar.

1 de cada 4 personas desarrollará a lo largo de su vida algún tipo de trastorno relacionado con la salud mental. Son múltiples los factores que intervienen y nuestra salud mental es algo que debemos cuidar y prevenir.

Son perezosos, informales, impredecibles.

Debemos diferenciar entre lo que puede ser un rasgo de personalidad o un hábito adquirido, con un síntoma de una enfermedad mental. Ninguna enfermedad mental tiene entre sus síntomas la pereza o llegar tarde a una cita.

No pueden trabajar

¿Quién lo ha decidido?¿Te han dicho alguna vez eso de “tú no vales para eso” o “tú no vales para trabajar”?.

Eso es discapacitar.

La sociedad discapacita a las personas que funcionan de manera diferente porque no está preparada para integrarlas. No está preparada para darle los recursos necesarios que les permitan funcionar de manera diferente e integrados en la misma comunidad. Esa es la clave, dar los apoyos necesarios para que las personas con enfermedad mental puedan llevar una vida plena e integrada en la sociedad, en su entorno, en su comunidad.

Y se puede, lo sabemos, desde un enfoque integral que combina medidas de tipo sanitario, social, educativo, laboral y familiar. El derecho a acceder a un empleo digno, en las mismas condiciones que otro trabajador que ocupe el mismo o similar puesto de trabajo, es el único que garantiza a las personas la plena integración social en su comunidad.

El trabajo tiene en las personas con enfermedad mental un efecto rehabilitador que articula sus vidas. No sólo les aporta una fuente de ingresos que les permite llevar una vida más autónoma e independiente, si no que es un factor estabilizador e integrador que los identifica como ciudadanos de pleno derecho, que les permite abandonar el rol de enfermos y pasar al de elementos activos de la sociedad. Tiene efectos positivos directos, mejora su calidad de vida, su autoestima, sus relaciones familiares e interpersonales y la calidad de vida de sus familias.

Este impacto positivo se transmite como un efecto dominó a todo su entorno: a sus amigos, la empresa que lo contrata, los compañeros de trabajo, los profesionales de salud mental, el tendero al que le compra el pan al salir del trabajo y en general a todas y cada una de las personas que le rodean.

También a ti.

Fuente: La Voz de Galicia / Rocío Núñez

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