El uso del refuerzo en la vida cotidiana

refuerzoEn este post, abordaremos la importancia que tiene el uso del refuerzo como elemento motivador en la conducta de la persona en todas las etapas de su desarrollo evolutivo, desde la infancia hasta la adultez.

Y es qué, ¿a quién no le gusta que lo refuercen?

El uso del refuerzo positivo, el reconocimiento de nuestro trabajo, o de nuestras acciones, el halago, que nos legitimen, que nos validen. Nos hace sentir bien, satisfechos, y quién diga que no, que me permita ponerlo en duda.

¿Y por qué, sin embargo, tenemos la tendencia de focalizar los aspectos negativos de las personas, circunstancias o situaciones? Añadimos un pero a casi todo, y nos olvidamos de otorgar valor positivo a las personas, y a las situaciones.

Vivimos en una sociedad que nos ha “enseñado” desde bien pequeños/as que si haces algo mal, has de ser castigado/a, pero si haces algo bien, no necesariamente has de ser recompensado/a (ello dependerá de la idiosincrasia de cada cuál).

Se trata del tan conocido “Es lo que debes hacer”, “Es tu obligación”, “Es tu trabajo”

Pongamos como ejemplo común entre padres y niños o adolescentes:

“Tu deber y tu obligación es estudiar”,  si no apruebas serás castigado (juzgado/a, etiquetado/a…) pero si apruebas, no habrá ninguna recompensa, porque “es tu deber”, “tu obligación”, etc. Sabiduría popular que hace mella.

Quién más o quién menos, ha convivido con esto desde que era pequeño/a, en cualquiera que sea el contexto del que hablemos (familia, escuela, compañeros, ámbito laboral, amistades).

Lo malo de esto es que una vez pasado el tiempo, nos hemos habituado a ello, y de forma generalizada lo seguimos reproduciendo. No es difícil escuchar como queja común, dentro del ámbito laboral de aquellos/as que se dedican en cuerpo y alma a sus trabajos, que lo que más echan en falta es ese reconocimiento, esa recompensa en forma de halago o de lo que cada cual considere necesario. Hemos de cuidar esos detalles, pues son fundamentales para nuestro rendimiento en nuestro día a día.

Entonces, ¿Qué tal si cambiamos de estrategia?

Dentro del ámbito de la Psicología, el refuerzo, es una técnica de modificación de conducta por la que se incrementa la asociación continuada de una cierta respuesta, ante un cierto estímulo, al obtener el sujeto un premio o recompensa (refuerzo positivo). Cuando se administra correctamente, el refuerzo puede modificar con éxito el comportamiento y estimular el aprendizaje.

Se trata del  continuo establecido mediante el condicionamiento instrumental de estímulo-respuesta-refuerzo.

condicionamiento

Esta fórmula puede utilizarse cuando queremos que la conducta se mantenga a lo largo del tiempo.

Y es que, culturalmente habituados a  no  ser recompensados por las tareas bien hechas (pero castigados por las mal hechas), una vez llegamos a la etapa adulta, nos cuesta mucho cambiar el enfoque y centrarnos en lo positivo, reconocer en los demás su labor antes que criticarla, etc. Pero por otro lado, en mayor o menor medida necesitamos ese reconocimiento del que hablábamos anteriormente.

Y si no, reflexionemos un momento, ¿Cuál es una de las funciones de las redes sociales que habitualmente usamos?

En la infancia y en la juventud, la obtención de recompensas (bien establecidas y proporcionadas) nos permite realizar conductas apropiadas acordes a nuestro desarrollo, nos dan seguridad, confianza y autonomía.

¿Y en la madurez?

En la madurez, y para seguir trabajando con ilusión, empeño y ganas, la obtención de recompensas también nos dan seguridad, confianza y autonomía, sólo que en ésta etapa y cualquiera que sea el ámbito al que nos refiramos (personal, laboral, familiar) dichas recompensas se reclaman en forma de feedback, de reconocimiento y de agradecimiento.
 
Con todo esto no quiero decir que no se digan las cosas cuándo no están bien hechas, y mucho menos que no nos equivoquemos. Equivocarse es la base del aprendizaje.

Pero, ¿Qué tal si incorporamos también un sistema de reconocimiento y recompensa a nuestra vida, y la aplicamos en nuestro entorno?

Invirtamos el sistema. Partamos de lo positivo, y no de lo negativo. De las Fortalezas, y no de las Debilidades. De las cualidades, y no de las carencias. 

Fuente: Conectando neuronas

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