¿Es la autocompasión más importante que la autoestima?

autoestima-amor-propio-confianzaCada tanto revisamos algunos tópicos vinculados con Terapia de Aceptación y Compromiso y compasión. Hoy les traemos un artículo sobre el tema, escrito por Steven Hayes, uno de los co-creadores de Terapia de Aceptación y Compromiso, publicado en The Huffington Post y traducido por Fabián Maero.

¿Es la autocompasión más importante que la autoestima?

Por Steven C. Hayes

¿Es importante quererse a uno mismo?

Pareciera que eso depende de cómo lo hagas.

Pocos conceptos en la psicología popular han recibido más atención a lo largo de las últimas décadas que el de autoestima y su importancia en el éxito en la vida y la salud mental a largo plazo. Por supuesto, gran parte de esta discusión se ha centrado en los jóvenes, y cómo las familias, padres, maestros, entrenadores y mentores pueden proporcionar un entorno psicológico adecuado para ayudarles a convertirse en adultos maduros, mentalmente estables.

Las investigaciones muestran que la baja autoestima correlaciona con peores resultados de salud mental en general1, mayor probabilidad de intentos de suicidio2, y dificultad en desarrollo de relaciones sociales saludables3. Las investigaciones también muestran que tratar de elevar la baja autoestima de manera artificial genera su propio conjunto de problemas, entre ellas la tendencia hacia el narcisismo, conductas antisociales4, y el evitar actividades desafiantes que puedan poner en peligro el concepto de sí mismo.5

Esta división en las investigaciones ha dado lugar a una división entre los psicólogos sobre qué tan importante es la autoestima, si es o no es útil ayudar a las personas a mejorar su autoestima, y cuáles son las mejores prácticas para lograr eso.

Por un lado, hay personas que creen que la mejora de la autoestima es de suma importancia. En el otro lado de la valla están los que se sienten todo el concepto de autoestima está sobrevalorado y que es más importante desarrollar percepciones realistas sobre uno mismo.

Pero ¿y si hubiéramos estado haciendo las preguntas equivocadas desde el principio? ¿Y si la discusión sobre la autoestima es como el proverbial dedo apuntando a la luna?

Nuevas investigaciones sugieren que este podría ser el caso, y que un nuevo concepto – la autocompasión – podría ser mucho más importante que la autoestima cuando se trata de salud mental y éxito a largo plazo.

Por qué el modelo de autoestima es erróneo

La raíz del problema con el modelo de la autoestima se reduce a algunas realidades fundamentales sobre el lenguaje y la cognición que Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, pronunciado como una sola palabra) fue diseñada para abordar.

La forma clásica en que los psicólogos tratan problemas con la autoestima es por medio de hacer que los pacientes hagan un seguimiento de su diálogo interno – especialmente sus diálogos negativos con sí mismos – y luego emplear una serie de tácticas para contrarrestar los enunciados negativos por otros más positivos (o al menos más realistas). Otros intentan detener los pensamientos, distraerse de ellos, o calmarse a sí mismos.

Dicho francamente, estas técnicas no funcionan muy bien. La comunidad de investigación ACT ha demostrado esto una y otra vez. Hay muchas razones por las que técnicas como la distracción y detención del pensamiento tienden a no funcionar – demasiadas razones para detenernos en todos ellas aquí. A los efectos de nuestra discusión aquí, examinemos un aspecto de esta: luchar contra un pensamiento aumenta su credibilidad.

Imagínese una persona joven tiene el pensamiento, “hay algo que anda mal en mí.” La retórica clásica de la autoestima obliga a esta persona a tomar ese pensamiento seriamente. Después de todo probablemente ha aprendido que el tener una buena autoestima es importante y esencial para el éxito en la vida. Si lucha contra este pensamiento contrarrestándolo, sin embargo, eso significa confirmar ese pensamiento. Tener ese pensamiento ya es, en sí mismo, algo que está mal y que tiene que cambiar. Cada vez que lucha contra él mismo, el nudo se aprieta al confirmarse nuevamente ese pensamiento. Cuanto más se pelea con el pensamiento, más poder le da.

Este es un ejemplo clásico de por qué en ACT decimos: “Si no estás dispuesto a tenerlo, lo tienes.”

El simple hecho es que no siempre podemos evitar que los jóvenes experimenten inseguridad y baja autoestima. Demonios, ni siquiera podemos eliminar esos sentimientos en nosotros mismos. Todas las personas se sienten inadecuadas o imperfectas a veces. Y en un mundo en constante evolución, cada vez más complejo, simplemente no hay manera de que podamos proteger a nuestros jóvenes de los acontecimientos que amenazan su autoestima – eventos como el rechazo social, problemas familiares, fracasos personales, y otros.

Lo que podemos hacer es ayudar a los jóvenes a responder a las situaciones difíciles y a las dudas de sí mismos con autocompasión. Y un par de interesantes estudios publicados recientemente muestran que esto puede ofrecer una manera más útil de avanzar, no sólo para los jóvenes, sino para todos nosotros.

¿Qué es la auto-compasión?

Antes de examinar los estudios, tomemos un momento para definir autocompasión.

La Dra. Kirstin Neff, uno de los principales investigadores en esta área, define la auto-compasión como consistiendo de tres componentes clave en momentos de sufrimiento personal y el fracaso:

  1. Tratarse a sí de uno mismo con gentileza.
  2. Reconocer las propias luchas como parte compartida de la experiencia humana.
  3. Sostener los pensamientos y sentimientos dolorosos en una atención consciente (mindful awareness)

Dado este contexto, la negatividad o positividad de sus pensamientos no es lo importante. Es la forma de responder a esos pensamientos lo que importa. Volviendo al ejemplo anterior –“Hay algo mal en mí”– en lugar de luchar contra ese pensamiento o tratar de distraerse de él, podemos notar ese pensamiento sin apegarnos a él (volvernos conscientes), entender que es común a todos los seres humanos y parte de nuestra experiencia compartida como personas, y luego tratarnos con gentileza en lugar de castigarnos por tenerlo.

¿Este enfoque realmente funciona mejor que simplemente mejorar la autoestima?

Parece que sí.

Un estudio longitudinal recién publicado que siguió a 2,448 estudiantes de noveno grado durante un año encontró que la baja autoestima tuvo poco efecto sobre la salud mental en aquellos que tenían niveles más altos de auto-compasión. Eso significa que incluso si tenían pensamientos negativos, esos pensamientos tuvieron un impacto mínimo en su sentido de bienestar a través del tiempo, en comparación con sus compañeros que no tenían esas habilidades de autocompasión.6

Esto sugiere que enseñarle a los niños que tienen problemas de autoestima a ser más auto-compasivos puede tener más beneficios que simplemente tratar de mejorar su autoestima.

La pregunta es: ¿Cómo podemos hacer eso?

Resulta ser, es en esto exactamente en donde sobresale ACT.

El uso de ACT para aumentar la autocompasión

Sabiendo que la mejora de la auto-compasión ha demostrado que no sólo mitiga los problemas de autoestima, sino también afecta a otras condiciones como el estrés traumático, uno de mis estudiantes, Jamie Yadavaia, decidió para su proyecto de doctorado investigar si podemos aumentar la auto-compasión utilizando ACT.7

Los resultados fueron prometedores.

Tomamos un grupo de 78 estudiantes de 18 años o más y los asignamos al azar en uno de dos grupos. El primer grupo fue puesto en una “condición lista de espera”, que básicamente significa que no recibieron tratamiento. Al otro grupo se le proporcionó seis horas de entrenamiento ACT.

Como habíamos anticipado, la intervención ACT condujo a un aumento sustancial de la auto-compasión comparado con el grupo control, después del tratamiento y dos meses después de la intervención. En este grupo la auto-compasión aumentó 106 por ciento – un tamaño del efecto comparable a tratamientos publicados anteriormente mucho más largos. No sólo eso, sino que el tratamiento ACT redujo el malestar psicológico general, la depresión, la ansiedad y el estrés.

En el corazón de todos estos cambios estuvo la flexibilidad psicológica, esta habilidad parece ser el factor mediador clave en todos estos ámbitos, lo cual tiene sentido. Después de todo, aprender a estar menos apegado a tus pensamientos, a mantenerlos en una atención conciente y responder a ellos con un repertorio más amplio de habilidades – como la auto-gentileza, por ejemplo – no sólo se ha planteado como una característica básica de la salud mental en la literatura de auto-compasión, sino que se ha demostrado una y otra vez en la investigación ACT como esencial para ello.

Tomados en conjunto estos estudios tienen una importante lección para todos nosotros.

Es hora de que abandonemos la idea de que tenemos que pensar bien de nosotros mismos en todo momento para ser maduros, exitosos, funcionales, y mentalmente sanos. De hecho, esta idea tóxica puede fomentar una especie de historia egocéntrica y narcisista historia basada que forzosamente nos va a explotar en las manos. En lugar de aumentar el contenido de la autoestima lo que tenemos que hacer es aumentar la auto-compasión como contexto de todo lo que hacemos. Eso desinfla las historias de sí mismo basadas en el ego, en tanto aceptamos humildemente nuestro lugar como uno entre los demás seres humanos, reconociendo con atención plena que todos dudamos de nosotros mismos, todos sufrimos, todos fallamos de vez en cuando, pero nada de eso significa que no podemos vivir una vida con significado, propósito y compasión por nosotros mismos y los demás.

Enseñemos eso a nuestros jóvenes, y les habremos proporcionado una habilidad real que pueden usar en el mundo real durante toda vida.

Referencias

1 Orth, U., Robins, R. W., & Meier, L. J. (2009). Disentangling the effects of low self-esteem and stressful events on depression: Findings from three longitudinal studies.Personality Processes and Individual Differences. 97(2), 307-321

2 Wichstrøm, L. (2000). Predictors of adolescent suicide attempts: A nationally representative longitudinal study of Norwegian adolescents. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 39(5), 603-610.

3 Marshall, S. L., Parker, P. D., Ciarrochi, J., & Heaven, P. C. L. (2014). Is self-esteem a cause or consequence of social support? A four year longitudinal study.Child Development. 85(3), 1275-1291.

4 Baumeister, R. F., Smart, L., & Boden, J. M. (1996). Relation of threatened egotism to violence and aggression: The dark side of self-esteem. Psychological Review. 1, 5-33.

5 Mueller, C. M., & Dweck, C. S. (1998). Praise for intelligence can undermine children’s motivation and performance. Journal of Personality and Social Psychology. 75(1), 33-52.

6 Mashall, S. et al. Self-compassion protects against the negative effects of low self-esteem : A longitudinal study in a large adolescent sample. Personality and Individual Differences. 74(2015): 116-121.

7 Yadavaia, J., Hayes, S., and Vilardaga, R. Using acceptance and commitment therapy to increase self-compassion. A randomized controlled trial. Journal of Contextual Behavioral Science. October 2015. 3(4): 248-257.

 

Fuente: Psyciencia / Fabián Maero

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