Miedos Infantiles: enseñémosles a no tenerle miedo al miedo

el-miedoLa mayoría de los miedos que tenemos cuando somos adultos/as son aprendidos. De nuestro entorno familiar adquirimos creencias, manías y hábitos. Algunos nos resultan beneficiosos en nuestro día a día y otros se convierten en obstáculos que nos limitan.

Hace unos días estaba en una cafetería con mi labradora y una pareja con una bebé de 11 meses se sentó en la mesa de al lado. La nena miraba a la perra, se reía y extendía las manos intentando bajarse de los brazos de su madre. Ésta se giró y con cara de horror me dijo “Ay, qué parece que le gusta. ¡Cómo le gusten los perros me muero, que les tengo pánico!”. Espero sinceramente que esa madre se dé cuenta de que su hija puede contagiarse de su miedo irracional y busque la forma de controlar sus emociones, convirtiéndose así en un modelo eficaz para la niña.

El miedo es una reacción emocional natural ante una situación que se considera peligrosa. Durante la infancia aparecen una serie de miedos que van cambiando según la edad: miedo a estar solos/as, a la oscuridad, a las personas extrañas…. La actitud de las figuras de apego del/a niño/a resulta fundamental para transmitirles seguridad y confianza o, por el contrario, aumentar la reacción de temor y la ansiedad. Una madre (o padre, cuidador/a) miedosa crea un niño miedoso. Y no es necesario expresárselo con palabras. Los/as niños/as son expertos/as en lenguaje no verbal, por lo que detectan rápidamente gestos, tono de voz, expresiones faciales, y se identificarán con el miedo de sus padres, que durante la infancia son su referente para interpretar el mundo. Y a veces se les ofrece una visión de éste como si fuera más peligroso de lo que realmente es.

A madres, padres y cuidadores/as les corresponde el papel de ofrecer a sus hijos/as tranquilidad y control para manejar las diferentes situaciones que se van a ir encontrando en la vida. Educar niñas y niños miedosos genera personas adultas inseguras y ansiosas.

En este sentido, tanto el hacerles sentir cobardes o culpables como la sobreprotección son actitudes contraproducentes, que en numerosas ocasiones consiguen lo contrario de lo que se proponen y pueden aumentar el miedo del/a niño/a. Lo ideal es tener paciencia, explicarles que muchos de esos miedos no corresponden a peligros reales, contarles historias propias de miedos enfrentados y superados, leerles cuentos que traten este tema, permitirles enfrentarse solos a sus temores de forma progresiva y cuidar el tipo de imágenes que ven (como algunos programas de televisión, anuncios o películas).

Miedo Infantil

Es importante comprender que aunque hay miedos innatos, la mayoría de los miedos que tenemos de adultos son aprendidos. Por esto, si detectamos que los miedos de nuestros hijos/as son exagerados, o que nosotros/as mismos/as tenemos dificultades para controlar nuestros propios temores, es importante buscar apoyo profesional para aprender a manejar adecuadamente esas emociones.

Pistas

  • Ante un miedo lo peor que se puede hacer es evitar aquello que causa temor, pues éste aumentará y es probable que se extienda a otras muchas situaciones
  • Es preferible vivir la tensión que podemos sentir al enfrentar un miedo que padecer después una serie de dificultades por no resolverlo y mantenerlo en nuestra vida

Idea clave

La mayoría de nuestros miedos son aprendidos. Si son excesivos o tenemos dificultades para dominarlos es adecuado buscar ayuda profesional para comprenderlos y aprender a controlarlos.

Fuente: Psicología Aplicada y Práctica / Martha Cañeque

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s