El Mandala como recurso terapéutico

MandalaEl término Mandala proviene del sanscrito, significa “círculo mágico”, está caracterizado por formas geométricas a las que se les da una representación simbólica. En el hinduismo y el budismo se utiliza como herramienta para la meditación.

La estructura del Mandala, a través de círculos concéntricos y formas geométricas en su interior, tiene como significado para los budistas un sendero que conduce hacia la iluminación. Tanto el entorno del Mandala como su núcleo, se convierten en una estructura ordenada que simboliza la armonía en un mundo caótico. Su representación simbólica va desde lo más general a lo específico del individuo, mediante un redescubrimiento del núcleo y su relación con el entorno. Convirtiéndose en un foco de atención para la contemplación y la meditación. La figura del Mandala se puede ver en las diversas culturas en todos sus templos sagrados. Desde Oriente se fue propagando a los pueblos indígenas y al cristianismo medieval; como se puede comprobar en las iglesias góticas.

Terapia con el Mandala

Carl Gustav Jung, famoso psiquiatra de corriente psicoanalítica, trabajó en terapia con el Mandala, para Jung el Mandala representaba la formación de símbolos que se repiten en la mitología de todos los pueblos a lo largo de la humanidad, convirtiéndose en el arquetipo de la mente y la conducta humana tanto individual como colectiva, como un lenguaje universal compartido por todos los seres humanos.

“A pesar de que somos hombres de nuestra propia vida personal somos también, por otra parte, en gran medida, representantes, víctimas y promotores de un espíritu colectivo, cuya vida equivale a siglos. Podemos ciertamente imaginar una vida a la medida de nuestros propios deseos y no descubrir nunca que fuimos en suma comparsas del teatro del mundo. Pero existen hechos que ciertamente ignoramos, pero que influyen en nuestra vida y ello tanto más cuanto más ignorados son.” Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos.

Bajo este círculo simbólico, Jung veía los antagonismos y polaridades de la mente humana como el consciente y el inconsciente, dos opuestos recíprocos y excluyentes, y cómo la represión de uno de estos polos hace que su fuerza sea más persistente e ingobernable. En esta armonía de los opuestos y su aceptación es donde se encuentra el self – sí mismo, interviniendo en el malestar emocional provocado por una expresión del inconsciente que ha sido desatendido.

El Mandala se ha utilizado como recurso terapéutico, ya que al ser dibujado y pintado, el individuo está plasmando todas su mediaciones simbólicas estableciendo un nexo de unión entre lo individual y lo colectivo, consiguiendo así una mayor concentración en sí mismo que le ayudará a la autorrealización y el crecimiento personal. Es muy utilizado en meditación para centrarse observando la figura, y relajarse acompasando la respiración, hacia un estado de calma y bienestar.

Su creación ayuda a conectar nuestra consciencia con las riquezas de nuestro mundo interior, la creatividad, capacidades y potencialidades del inconsciente. Se trata de un ejercicio espiritual para descubrir lo esencial de nuestra naturaleza humana, atendiendo a la manifestación de nuestro inconsciente para expresarlo de forma simbólica.

Bibliografía consultada:

Hall, C.S “ Fundamentos de la psicología de Jung” Editorial Psique ,Buenos Aires (1978).

Ana Maria Pinedo. “ Meditar con Mandalas”. Editorial del Club, Buenos Aires (2007).

 

Fuente: Qualia Connect

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1 comentario

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