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Somatización y Retroflexión: cuando el cuerpo cuenta lo que las palabras no dicen

DesensibilizacionEl siguiente caso es una continuación del artículo anterior: Desensibilización, el dolor por la vida no vivida.

Las quejas físicas habían llegado a monopolizar todo el discurso de Ana durante la terapia. Se quejaba de dolores de cabeza frecuentes e intensos que aparecían de forma súbita, fatiga generalizada y dolor cervical con vértigos ocasionales. Toda su angustia estaba centrada en su malestar físico, al que consideraba una causa importante de su malestar emocional. A menudo, sus pensamientos y preocupaciones giraban en torno a su estado de salud y por eso había consultado con tanta frecuencia a su médico de cabecera.

En una de las visitas con su terapeuta éste le pidió que le cerrara los ojos y se centrara en las sensaciones de su cuerpo. Él la fue guiando por las distintas partes del cuerpo hasta que llegaron a las sensaciones en su cara. En ese momento Ana notó que tenía la cara tensa y la mandíbula cerrada. Su terapeuta le pidió que exagerara el gesto y lo mantuviera durante un rato. Ana cerró los dientes con fuerza y al cabo de un rato empezó a notar como la tensión en sus sienes se volvía dolorosa, un dolor muy parecido al de sus migrañas. Después de tomarse un momento para relajar la mandíbula, él le pidió que repitiera el gesto pero que esta vez tratara de mostrar los dientes y darle movimiento. El terapeuta le preguntó “¿Qué te está pidiendo tu boca que hagas?” y Ana respondió sin pensar demasiado “Morder…” Seguidamente él le preguntó “¿A qué o a quién quieres morder tú?” Sigue leyendo “Somatización y Retroflexión: cuando el cuerpo cuenta lo que las palabras no dicen”

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Mi cuerpo habla: la psicosomatización

Para Guillermo Borja la psicosomatización es una autoayuda orgánica, un intento de autorregulación corporal. El cuerpo está tratando de buscar una salida a algo psicológico que el/la dueño/a del cuerpo no quiere o no puede percibir.

Existen diferentes formas de somatizar acordes a diversos tipos de personalidad:

  • La más fuerte es la represión, que es un mecanismo de contracción, de retención y de autoagresión. En lugar de exteriorizar lo que sentimos y ponernos en evidencia, nos cerramos y explotamos hacia dentro. “Me muerdo por no enfadarte y gritarte”. Suena muy diferente decir que estoy enfermo físicamente a decir yo odio. La enfermedad es la disculpa que utilizamos para protegernos, para no hacernos responsable de nuestro odio. Expresar el odio es una manifestación de transparencia, de conciencia y de responsabilidad. Al reprimir vuelcas el odio hacia ti misma/o.
  • Otro tipo de somatización tiene que ver con la manipulación, en este caso no es que estemos enfermos, es que nos inventamos la enfermedad para un fin. Un ejemplo es la hipocondría no existe enfermedad y sí existen los síntomas, ¿para qué nos llenamos de síntomas? ¿para que enfermar? para evitar estar presentes, para defendernos de lo que creemos que nos daña. Sigue leyendo “Mi cuerpo habla: la psicosomatización”